¿Por qué el deporte crea adicción?

¿Por qué el deporte crea adicción?

Que el deporte puede crear adicción es algo que muchas personas deportistas sabemos.

Y es que, para muchas personas, entrenar y hacer deporte no es solo una actividad más del día, ya que llega a convertirse en una necesidad.

Seguro que hemos escuchado más de una vez decir a alguien que “no pueden vivir sin entrenar”, que se sienten mal si pasan días sin hacer deporte o que su estado de ánimo depende de su rutina de entrenamiento.

Esta sensación puede llevarnos a plantear la pregunta de ¿por qué el deporte crea adicción?

El concepto de adicción al deporte ha ganado importancia en los últimos años, sobre todo en una sociedad que busca el rendimiento constante, mantenerse activo, la superación personal, y el auge de mostrarse en redes sociales.

El ejercicio activa mecanismos biológicos y psicológicos que generan placer y recompensa, lo que explica por qué muchas personas buscan repetir esa sensación una y otra vez.

Sin embargo, esta dependencia puede ser tanto positiva como negativa.

Por un lado, el deporte nos da beneficios para la salud física y mental, y por otro lado, cuando hacer deporte se vuelve algo excesivo, puede derivar en problemas como lesiones, sobreentrenamiento, ansiedad o problemas emocionales.

Para un entrenador personal, es importante reconocer cuando una persona está enganchada al deporte, lo cual puede ser bueno o malo, y en función de la situación, dar unas recomendaciones u otras.

En este artículo vamos a ver por qué el deporte crea adicción, cuáles son las causas, beneficios y riesgos, qué dicen los estudios sobre la adicción al deporte y cómo estar en equilibrio para hacer deporte de forma sana.

¿El deporte crea adicción? Definición y concepto

Cuando hablamos de adicción, lo habitual es que nos vengan a la mente elementos como el alcohol, el tabaco o las drogas.

Sin embargo, hay estudios que han demostrado que también puede haber adicciones conductuales, es decir, comportamientos que generan dependencia psicológica y, en algunos casos, física.

Dentro de este grupo se encuentra la adicción al deporte, un hecho cada vez más estudiado en psicología y salud.

Una adicción la podemos definir como la pérdida de control sobre una conducta, acompañada de la necesidad constante de repetirla a pesar de sus consecuencias negativas.

En el caso del ejercicio físico, esta dependencia aparece cuando la persona tiene ansiedad, irritabilidad o malestar si no puede entrenar, y cuando el deporte pasa a ser prioritario por encima de la salud, las relaciones personales o las responsabilidades diarias.

A esto se le llama también dependencia al ejercicio o ejercicio compulsivo.

Hay que diferenciar la adicción al deporte de otros comportamientos relacionados con la práctica deportiva.

Un hábito saludable es entrenar de forma regular y planificada, respetando el descanso.

Una persona puede disfrutar del deporte, pero puede adaptarse sin problemas si un día no entrena.

La motivación aparece cuando hay un deseo de mejora del rendimiento, se tienen objetivos claros y hay una disciplina.

En la adicción al ejercicio aparece obsesión y falta de ganas de parar, aunque se tengan lesiones, estemos cansados o veamos señales de sobreentrenamiento.

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¿Por qué el deporte puede crear adicción?

El deporte influye en el cuerpo y la mente.

Cuando se combinan factores biológicos, psicológicos y sociales, se crea el entorno adecuado para que el hecho de hacer deporte se repita de forma constante y, en algunas personas, termine cambiando a adicción al ejercicio.

Vamos a ver las principales causas.

Factores biológicos que cambian la química del cerebro

El ejercicio físico activa neurotransmisores que producen placer y el bienestar.

Las endorfinas, conocidas como las “hormonas de la felicidad”, se generan en el esfuerzo físico y nos dan una sensación de euforia y reducción del dolor.

A esto se suma la dopamina, directamente relacionada al sistema de recompensa del cerebro, motiva a repetir aquello que la genera.

La serotonina, por su parte, ayuda a regular el estado de ánimo, el sueño y el apetito, lo que explica por qué muchas personas están emocionalmente mejor después de entrenar.

Este conjunto de reacciones químicas da lugar a una sensación de bienestar intenso que algunos deportistas buscan de manera recurrente.

Con el tiempo, el cerebro puede asociar el ejercicio como la principal fuente de placer, favoreciendo la dependencia al ejercicio.

Factores psicológicos

A nivel psicológico, el deporte es como una herramienta para reducir el estrés y la ansiedad.

Entrenar nos hace desconectar de preocupaciones diarias y canalizar tensiones acumuladas.

Además, nos da sensación de control sobre el cuerpo y el progreso, algo útil en personas que atraviesan épocas de incertidumbre.

La mejora del rendimiento y conseguir objetivos fortalecen la autoestima y la sensación de superación personal, haciendo que aparezca la necesidad de seguir entrenando.

Factores sociales y culturales

El ámbito social también influye a la hora de generar adición al deporte.

Hoy en día se valora el esfuerzo constante, la productividad y la disciplina, normalizando entrenamientos abusivos.

Las redes sociales refuerzan esta conducta a través de la validación externa, la búsqueda de “likes” y la comparación continua con otros.

A esto se suma la presión a nivel estético, que asocia el éxito físico con cuerpos perfectos, y la creación de una identidad deportiva, donde la persona se define casi exclusivamente por su rol como deportista.

Cuando el deporte se vuelve el eje central de la identidad, abandonar o reducir los entrenamientos puede generar malestar emocional.

Beneficios de la adicción al deporte. Cuando es positiva

Beneficios de la adicción al deporte. Cuando es positiva

Aunque el término adicción suele asociarse a algo negativo, en el ámbito deportivo se utiliza a veces para referirse a un fuerte compromiso y vinculación con la actividad física.

Cuando esta relación es adecuada, podemos hablar de una “adicción positiva” al deporte o engagement deportivo, lo que nos va a dar beneficios a nivel físico, mental y social.

Uno de los principales beneficios es la mejora de la salud física.

Hacer de manera regular ejercicio ayuda al trabajo del sistema cardiovascular, muscular y óseo, mejora la movilidad y ayuda a prevenir enfermedades como la obesidad, la diabetes o los problemas cardíacos.

Las personas con bastante nivel de engagement deportivo suelen mantener una constancia que ofrece una mejor calidad de vida.

A nivel psicológico, el deporte nos da también beneficios mentales y emocionales.

El ejercicio ayuda a reducir el estrés, la ansiedad y los síntomas de depresión, mejora el estado de ánimo y favorece la claridad mental.

Además, genera sensaciones de bienestar y satisfacción personal, creando una relación positiva con el cuerpo y con la actividad física.

Otro punto importante es el desarrollo de disciplina y constancia.

 Llevar una rutina de entrenamiento supone organización, compromiso y esfuerzo, habilidades que se trasladan a otros ámbitos de la vida como el estudio, el trabajo o las relaciones personales.

Hacer deporte también es una herramienta eficaz para prevenir malos hábitos.

El deporte puede sustituir conductas poco adecuadas como el sedentarismo, consumo de tabaco, alcohol o drogas, o usar mucho las pantallas, llevando a un estilo de vida activo y equilibrado.

Por último, el deporte favorece la socialización y el sentido de pertenencia a grupos.

Entrenar en equipo, formar parte de un club o compartir objetivos con otras personas fortalece las relaciones sociales, mejora la comunicación y crea apoyo emocional.

Estudios sobre la adicción al ejercicio y deporte

La adicción al deporte y al ejercicio es algo investigado en estudios desde el punto de vista neurobiológico, conductual y epidemiológico.

Vamos a ver parte de la evidencia sobre este tema

Estudios sobre endorfinas y dopamina

Las sensaciones de placer y la recompensa están vinculadas a la liberación de neurotransmisores como endorfinas y dopamina durante la actividad física, lo que puede crear conductas repetitivas de ejercicio.

Un estudio de Pirwani et al. sobre datos obtenidos por neuroimagen, dice que los patrones cerebrales vistos en personas con ejercicio compulsivo tienen parecido con otros tipos de adicción, con intervención de redes de recompensa cerebral donde actúan estos neurotransmisores.

Estos mecanismos biológicos pueden explicar por qué algunas personas tienen una gran dependencia al ejercicio por los efectos placenteros que este genera.

Estudios sobre ejercicio compulsivo

Hay algunos estudios que han comprobado que existe el ejercicio compulsivo.

Por ejemplo, un estudio de Lichtenstein et al. en atletas de élite vio que aproximadamente el 7.6 % de los estudiados estaban en riesgo de adicción al ejercicio, y estas personas dijeron que continuaban entrenando a pesar de dolor, que tenían sentimiento de culpa al faltar al entrenamiento y otros síntomas asociados a conductas problemáticas.

Statement Strongly disagree Disagree Neither agree/disagree Agree Strongly agree
EAI 1 The most important thing in life 2.9% 15.1% 27.6% 40.0% 14.4%
EAI 2 Conflicts with family and friends 5.9% 7.3% 17.6% 48.0% 21.2%
EAI 3 Emotion regulation 29.5% 34.4% 20.2% 12.4% 3.4%
EAI 4 Increasing exercise amounts 20.0% 35.1% 33.9% 10.0% 1.0%
EAI 5 Withdrawal symptoms e.g. restless, sad 8.5% 15.4% 22.4% 37.8% 15.9%
EAI 6 Loss of control 17.3% 35.4% 30.2% 12.9% 4.1%

Datos sobre prevalencia de adicción al deporte

Las tasas de riesgo de adicción al ejercicio varían según el grupo y el deporte.

Hay algunos meta-análisis, como el de Trott et al. que muestran que entre la población general que hace ejercicio, alrededor del 8 % puede tener indicadores de adicción, mientras que en deportistas amateurs y universitarios la cifra está entre el 5-6 %.

Además, otros estudios en adolescentes, como el de Mayolas-Pi et al., han visto que hasta un 15.6 % de jóvenes deportistas competitivos tienen riesgo de adicción, con asociaciones claras a peor salud mental como mayor ansiedad, peor sueño o síntomas depresivos.

Relación entre deporte y salud mental

Los estudios también nos dicen que la adicción al ejercicio puede estar relacionada tanto con beneficios como con riesgos para la salud mental.

Aunque el ejercicio con moderación mejora el estado de ánimo y reduce el estrés, niveles excesivos de entrenamiento en adolescentes se han asociado a problemas como ansiedad elevada y deterioro de la calidad del sueño, como se ve en el estudio de Mayolas citado antes.

Diferencias entre deportes individuales y colectivos

Otro aspecto interesante es si ciertos deportes favorecen más a la adicción, y aquí hay resultados mixtos.

Algunos estudios dicen que los deportes individuales podrían asociarse con mayor riesgo por el mayor control sobre el entrenamiento personal, mientras que otros no encuentran diferencias entre individual y colectivo.

¿Cuándo el deporte deja de ser bueno?

¿Cuándo el deporte deja de ser bueno?

El deporte es una herramienta para tener buena salud y bienestar, pero como cualquier conducta, puede ser perjudicial cuando se hace de manera poco adecuada.

El problema no es entrenar con frecuencia o tener objetivos grandes, sino perder la capacidad de autorregularse.

En ese punto, hacer deporte deja de ser saludable y puede derivar en adicción al deporte o ejercicio compulsivo, con consecuencias físicas, psicológicas y sociales.

Vamos a ver algunos puntos a observar para detectar si hay adicción al deporte.

Señales de alerta de la adicción al deporte

Una de las primeras señales de adicción al deporte es entrenar con dolor o lesiones.

A esto se suma la ansiedad al no entrenar, que aparece como irritabilidad, inquietud o malestar emocional cuando se pierde una sesión.

Otra alerta importante es poner por delante el deporte sobre relaciones personales, estudios o trabajo.

Cuando entrenar es una obligación que no queremos eludir y desplaza otras áreas de la vida, el equilibrio empieza a romperse.

Además, muchas personas sienten una culpa grande por descansar, viendo el descanso como un fracaso en lugar de una parte necesaria del proceso de mejora y recuperación.

Consecuencias físicas

A nivel físico, el ejercicio compulsivo puede provocar lesiones crónicas por la sobrecarga repetida y la falta de recuperación.

El sobreentrenamiento es una de las consecuencias más frecuentes que va a llevar a una bajada del rendimiento, problemas en el sueño y más riesgo de enfermedad.

La fatiga alta, tanto física como mental, es otro síntoma habitual, acompañado de sensación constante de agotamiento.

En casos más graves, pueden aparecer problemas hormonales, como alteraciones del ciclo menstrual, bajada de testosterona o desajustes metabólicos, que afectan directamente a la salud general y al rendimiento deportivo.

Consecuencias psicológicas y sociales

Desde el punto de vista psicológico, la relación con el deporte puede volverse obsesiva.

La obsesión por entrenar y rendir ocupa gran parte del pensamiento diario, generando estrés y pérdida de disfrute.

Esto puede llevar al aislamiento social, ya que se evita planes o relaciones que interfieran con su rutina deportiva.

Hay veces en que la adicción al ejercicio se asocia con trastornos de la alimentación, especialmente en deportes donde el peso o la estética tienen un papel importante.

Por último, hay una dependencia emocional del rendimiento, donde la autoestima y el estado de ánimo dependen de los resultados deportivos, aumentando el riesgo de frustración y malestar psicológico.

Diferencia entre pasión por el deporte y adicción

Diferencia entre pasión por el deporte y adicción

Tener pasión por el deporte es algo bueno y deseable, sobre todo cuando forma parte de un estilo de vida activo y saludable.

Sin embargo, no siempre es fácil distinguir entre una relación saludable y una adicción al ejercicio, ya que las dos pueden generar dedicación y compromiso.

Hay que fijarse en la relación que la persona tiene con la práctica deportiva y en cómo esta influye en su bienestar general.

La pasión deseable se caracteriza por el disfrute y la motivación interna.

La persona entrena porque le gusta, porque se siente bien haciéndolo y porque forma parte de su identidad, pero sin perder el equilibrio.

En cambio, la obsesión aparece cuando el deporte domina los pensamientos, genera ansiedad y se convierte en una necesidad ineludible, incluso cuando ya no se disfruta del todo de la actividad.

Otra diferencia es el control frente a la pérdida de control.

En una relación sana con el deporte, la persona decide cuándo entrenar, cuándo descansar y cuándo ajustar su rutina según sus circunstancias.

En la adicción, esta capacidad de decisión se reduce a que se entrena “porque toca”, aunque haya cansancio, dolor o interfiera con otras áreas de la vida.

La flexibilidad es otro indicador.

Quien hace el deporte de forma equilibrada puede adaptarse a cambios, aceptar imprevistos y modificar su planificación sin malestar.

Por el contrario, la rigidez aparece cuando cualquier alteración del plan genera estrés, culpa o frustración, y el descanso se ve como algo negativo.

Por último, está la diferencia entre disfrute y obligación.

La pasión lleva al crecimiento personal y al bienestar, mientras que la adicción transforma el deporte en una carga emocional.

¿Es malo entrenar todos los días?

Entrenar todos los días no es malo si la carga, la intensidad y el tipo de entrenamiento están bien planificados.

Muchas personas entrenan todos los días alternando intensidades, trabajando diferentes capacidades físicas o haciendo sesiones de recuperación activa.

El problema está cuando no se respeta el descanso, se omiten las señales de fatiga o se entrena por obligación.

¿El gimnasio crea adicción?

El gimnasio en sí no crea adicción, pero puede ser el entorno donde se desarrolla una dependencia al ejercicio.

Cuando ir al gimnasio genera ansiedad si se falta un día o es la única fuente de bienestar, conviene replantear la relación con el entrenamiento.

¿Cómo saber si estoy enganchado al deporte?

Algunas señales son sentir culpa por descansar, ansiedad al no entrenar, priorizar el deporte sobre relaciones personales o entrenar aunque se esté lesionado.

Si el estado de ánimo depende solo del rendimiento o del entrenamiento, puede ser un indicio de adicción al ejercicio.

Referencias

 


La información que encuentras aquí está pensada únicamente con propósitos educativos e informativos. No pretende, bajo ninguna circunstancia, ser un sustituto del asesoramiento, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre que tengas alguna preocupación de salud, es crucial que consultes a un profesional de la salud cualificado.

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